Una de las formas más habituales de comprar una vivienda es hacerlo sobre plano, lo que implica pagar un dinero antes de que el edificio esté construido.
En los momentos de máxima ebullición del ladrillo, los casos en los que las promociones no llegaron a buen puerto fueron contados, pero el estallido de la burbuja, y la consecuente quiebra de muchas promotoras, disparó la cantidad de casos en los que los que iban a ser propietarios se quedaron sin casa y sin dinero.
Con el fin de evitar este tipo de situaciones, los expertos resumen algunas recomendaciones sencillas que aumentan las garantías para recuperar las cantidades aportadas en caso de que no se lleve adelante el proyecto.
1. Conocer al promotor y su trayectoria. Uno de los consejos es saber quién es vende la casa. En el caso de que sea un promotor, es recomendable conocer si tiene experiencia en el sector, si es solvente y si es propietario del suelo sobre el que va a edificar las viviendas.
2. Leer y releer bien el contrato. Aunque parezca muy obvio, es necesario leer y releer el contrato privado que se va a firmar con la empresa y que no se llevará ante notario hasta que al propietario le entreguen las llaves. Revisar las cláusulas y preguntar todas las dudas que puedan surgir es de vital importancia.
3. Tener los planos. Otro de los consejos es requerir al promotor los planos de la vivienda a la vez que se firma el contrato. De esa forma se podría demostrar cualquier cambio unilateral que realice el promotor.
4. El precio y la fecha, exactos. También es necesario que los documentos que facilite la promotora incluyan el precio final de la vivienda a adquirir, con IVA incluido, así como la fecha exacta de entrega de llaves. Para evitar sustos, no debe aceptar un documento con aproximaciones.
5. Los pagos, a través del banco. Los pagos a cuenta que realiza el comprador durante el tiempo que se prolonga la construcción de las viviendas deben llevarse a cabo a través de transferencia bancaria y comprobando que su destino es una cuenta independiente y abierta por el promotor a tal efecto.
Así se garantiza que dicho dinero solo puede ser usado por el promotor para los gastos de edificación, si para la compra del suelo, ni para tramitar los planes parciales, ni para sufragar los gastos de urbanización. Esa cuenta, por tanto, debe reunir el dinero avalado.
6. Exigir un aval de la promoción y el individual. El último consejo que dan los expertos es reclamar que se constituya un aval general para toda la promoción, con el objetivo de garantizar todas las cantidades aportadas por los futuros propietarios. Al margen de ese aval general, es necesario exigir el individual garantizado por una aseguradora o un banco, que será el ente encargado de pagar la indemnización y, así, permitir que el comprador recupere el dinero aportado para la vivienda.
Visto en Finanzas.com
En los momentos de máxima ebullición del ladrillo, los casos en los que las promociones no llegaron a buen puerto fueron contados, pero el estallido de la burbuja, y la consecuente quiebra de muchas promotoras, disparó la cantidad de casos en los que los que iban a ser propietarios se quedaron sin casa y sin dinero.
Con el fin de evitar este tipo de situaciones, los expertos resumen algunas recomendaciones sencillas que aumentan las garantías para recuperar las cantidades aportadas en caso de que no se lleve adelante el proyecto.
1. Conocer al promotor y su trayectoria. Uno de los consejos es saber quién es vende la casa. En el caso de que sea un promotor, es recomendable conocer si tiene experiencia en el sector, si es solvente y si es propietario del suelo sobre el que va a edificar las viviendas.
2. Leer y releer bien el contrato. Aunque parezca muy obvio, es necesario leer y releer el contrato privado que se va a firmar con la empresa y que no se llevará ante notario hasta que al propietario le entreguen las llaves. Revisar las cláusulas y preguntar todas las dudas que puedan surgir es de vital importancia.
3. Tener los planos. Otro de los consejos es requerir al promotor los planos de la vivienda a la vez que se firma el contrato. De esa forma se podría demostrar cualquier cambio unilateral que realice el promotor.
4. El precio y la fecha, exactos. También es necesario que los documentos que facilite la promotora incluyan el precio final de la vivienda a adquirir, con IVA incluido, así como la fecha exacta de entrega de llaves. Para evitar sustos, no debe aceptar un documento con aproximaciones.
5. Los pagos, a través del banco. Los pagos a cuenta que realiza el comprador durante el tiempo que se prolonga la construcción de las viviendas deben llevarse a cabo a través de transferencia bancaria y comprobando que su destino es una cuenta independiente y abierta por el promotor a tal efecto.
Así se garantiza que dicho dinero solo puede ser usado por el promotor para los gastos de edificación, si para la compra del suelo, ni para tramitar los planes parciales, ni para sufragar los gastos de urbanización. Esa cuenta, por tanto, debe reunir el dinero avalado.
6. Exigir un aval de la promoción y el individual. El último consejo que dan los expertos es reclamar que se constituya un aval general para toda la promoción, con el objetivo de garantizar todas las cantidades aportadas por los futuros propietarios. Al margen de ese aval general, es necesario exigir el individual garantizado por una aseguradora o un banco, que será el ente encargado de pagar la indemnización y, así, permitir que el comprador recupere el dinero aportado para la vivienda.
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