Tradicionalmente, en verano se incrementa notablemente el consumo de energía eléctrica, necesaria para refrigerar los hogares y lugares de trabajo. Por ello, ahora que empieza a apretar el calor es importante seguir algunos consejos para reducir en la medida de los posible ese incremento de consumo energético. Nuestro bolsillo y el medio ambiente lo agradecerán.
RESPECTO AL AIRE ACONDICIONADO
- Desconecta el aire acondicionado cuando no haya nadie en casa, y no lo dejes encendido en habitaciones donde no haya nadie. El A/A puede suponer hasta el 10% de todo el consumo de energía del hogar.
- Mantén limpios los filtros del aire acondicionado, sirve para ahorrar energía y para alargar la vida útil del aparato.
- Cuando enciendas el aparato, no pongas el termostato a una temperatura más baja, porque no por ello enfriará más rápido.
- Instala toldos, baja las persianas y evita que entre demasiado calor del exterior, aislando correctamente la vivienda, ya que así ahorrarás hasta el 30% en aire acondicionado.
- Procura abrir las ventanas para ventilar el interior cuando el aire de fuera sea más fresco.
- Elige aparatos de aire acondicionado de menor consumo (tipo inverter), porque lo notarás en la factura eléctrica.
- Fija la temperatura del termostato a 25 grados. Es la idónea para el cuerpo y, por cada grado que la reduzcas, se incrementa el consumo de energía en un 8%.
- Y si quieres ahorrar aún más, instala un ventilador en el techo y notarás cómo el consumo de energía baja un 98%.
CONSEJOS GENERALES
- Elige siempre electrodomésticos de bajo consumo (clase A o superior), ya que los amortizarás antes.
- No enciendas los aparatos eléctricos que no vayas a utilizar en ese momento.
- Evita dejar electrodomésticos en ‘stand by’, con la televisión, el ordenador, cadenas de música, etc., ya que consumen energía sin ser utilizados. Para ello, instala regletas con interruptor, que permiten desconectar de la red eléctrica los aparatos.
- Usa bombillas de bajo consumo, ya que duran mucho más y consumen mucha menos energía.
- Saca partido a la luz natural y aprovéchala siempre que puedas.
- Pon la lavadora y el lavavajillas sólo cuando estén llenos; utiliza programas cortos y con agua fría (en la lavadora).
- El 19% de la factura de la electricidad proviene del frigorífico. Por ello, sitúalo alejado de los puntos de calor; descongélalo periódicamente para evitar que se formen capas de hielo que dificulten su funcionamiento, y mantén la temperatura del termostato en 5 grados para la refrigeración y -18 para la congelación. Y mantén la parte trasera siempre limpia y ventilada.
- No introduzcas alimentos calientes en la nevera; espera a que se hayan enfriado.
- Si usas el microondas en lugar del horno convencional, ahorrarás entre el 60 y el 70% de energía. Si utilizas el horno, evita abrirlo mientras cocinas, ya que la temperatura baja entre 25 y 30 grados.
- Tanto si tienes cocina de gas o vitrocerámica eléctrica, emplea recipientes del tamaño adecuado a los fogones, evitando consumir más energía de lo necesario. Visto en www.aquareturn.com
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